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Oleo de José Tola

Re: Writing in Romance Languages/Comentarios

From: Valentin Soto, Department of Spanish and Italian
T1: Sotov@alpha.montclair.edu
Date: 11/19/97
Time: 6:10:59 PM
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En la elaboración de una composición escrita, no hay nada antinatural en establecer las tres etapas apuntadas en tu correspondencia del 28 de octubre: pre-redacción, redacción, y revisión.

En la primera etapa, la pre-redacción, se reflexiona sobre el saber acumulado, se añade lecturas, se desbroza un poco el camino, se toma notas, se hace consultas, etc., se establece una hipótesis de trabajo plausible sobre lo que se ha de escribir, se planea una estrategia, se selecciona el tipo de discurso que se va a usar de instrumento, se delimita los objetivos, alcance, etc., etc., y se traza un plan o bosquejo que sirva como armazón externa a la organización de las ideas y contenidos referenciales del escrito en cuestión. Éstas son operaciones lógico-conceptuales fundamentadas prácticamente en el raciocinio y el pensamiento. Es una operación, diría Borges, de la inteligencia humana en la que las categorías lingüísticas contempladas no van más allá de levemente arañar las paredes del aparato léxico-semántico de la lengua.

La tercera etapa, la revisión, está fuera de toda discusión porque se trata de una operación de orden menor, en la cual se añade, elide o trasmuta periodos ya concebidos o producidos en las etapas anteriores. Si bien se requiere aplicar procesos inherentes al desarrollo de las dos etapas previas, dichos procesos tienen un empleo mucho más limitado. En síntesis, es una etapa en la cual, al decir de la sabiduría popular, "bajando hasta las calabazas ruedan."

A la luz de la segunda etapa, la redacción, el planteamiento que haces en tu correspondencia citada arriba es correcto: el modelo presentado por Valdés et al. no discrimina entre distintos tipos de discursos cuyo sistema y estructura profunda se resisten a ser homologados. La cortapisa principal, pues, de este modelo hay que buscarla en las unidades de base que subyacen al tipo de discurso que se trata de someter al proceso de redacción. De las tres etapas arriba mencionadas, las cuales compartamentalizan el proceso de la composición escrita, la segunda etapa es la más difícil porque ésta atañe a estructuras que, según quedó demostrado por Chomsky, al enmendarle la plana al signo lingüístico de Saussure, están en la mera base de la lengua. Si la primera etapa es una etapa básicamente de operación lógico-semántica, la segunda es una en que se predominan criterios formales y estructurales que se sitúan en el eje de la sincronía y atañen fundamentalmente a juicios de ordenación, organización y distribución de dicho eje. Se trata del manejo de estructuras a menudo extremadamente complejas como puede resultar el sucesivo y reiterado encadenamiento de periodos hipotácticos en serie. Los escritores barrocos en lengua española, desde Góngora y Sor juana hasta Carpentier y Lezama Lima, han explotado las ricas posibilidades que ofrece la sintaxis del español para desdoblarse, retorcerse y replegarse sobre sí misma en una rica cantera de malabarismos practicados sobre la base de la hipotaxis y la parataxis.

En términos estrictamente pedagógicos, es preciso delimitar clara y distintamente dos cosas: a) la gradación de las estructuras sintácticas empleadas en el proceso de la composición escrita, y b) el tipo de sistema lingüístico que está informando el discurso escrito del hablante en cuestión. El problema con Valdés et al., con Gerrard y Long en Redacción y revisión, NY: McGraw-Hill, 1993, etc., etc., es que trabajan con textos cuyas estrategias están muchas veces asincronizadas con el sistema (lengua, langue, tongue) de los hablantes naturales de español. Es decir, son textos que intentan operar con estrategias que se abran en un amplio abanico de posibilidades para abarcar al mayor número posible de hablantes de español. Por exigencias del mercado, dichos textos van destinados a englobar un corpus disímil y heterogéneo de estudiantes entre los cuales se pueden detectar al menos tres sistemas lingüísticos diferentes: el sistema de los hablantes naturales, el sistema de los hablantes artificiales y el sistema fronterizo producto de la convergencia de los dos sistemas anteriores.

En al caso particular de Valdés, las estrategias principales para la enseñanza de la redacción están orientadas, por razones obvias, hacia el sistema de hablantes artificiales. De ahí la amplia gama de ejercicios de traducción y el hincapié en las tipologías del Modo Subjuntivo y la compartamentalización y taxonomía de las estructuras hipotácticas para facilitar a los estudiantes, vía procesos lógico-semánticos, aunque también muchas veces formales, la cerebral aquilatación de unos conceptos que en la mayor parte de los casos no rebasa en mucho el ámbito del saber acumulado (competence). Esta orientación, si bien puede beneficiar al hablante artificial como sucede en muchos casos, no apela al hablante natural, y al fronterizo le envía continuos mensajes cruzados que lo dejan en la misma encrucijada de siempre, sin saber si va o viene.

No obstante, para el hablante natural existen muy buenos texto de composición y redacción: i.e., G. Martín Vivaldi, Curso de redacción, Madrid: paraninfo, XIX Ed., 1982; Manual de nociones y ejercicios gramaticales: Unidad de composición y otras destrezas lingüísticas preparado por el Departemento de Español de la Facultad de Estudios Generales de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras: Editorial UPR, 1993; Humberto López Morales, Redacción, Río Piedras: Editorial UPR, 1991. Para el profesor López Morales la clave de la redacción es la "madurez sintáctica", o sea "la capacidad del escritor de producir oraciones complejas." El proceso que desarrolla aquí el profesor López Morales difiere mucho, por razones obvias según anotado anteriormente, al de la profesora Valdés. Ambos textos buscan enseñar el arte de componer vía la letra escrita a hablantes que están oriundamente en posesión de sistemas lingüísticos diferentes.

Lo ideal sería sumergir a todos los estudiantes, no importa cuál sea el sistema que posean, en el modelo natural. Habría que crear algunas estrategias pedagógicas para bregar más adecuadamente con los otros sistemas, pero siempre a partir de una matriz primogenia, la cual tendría que ser el sistema natural.

El otro asunto por comentar es el de las convenciones culturales de la escritura ("conventions of written discourse in that culture"). En los apartados anteriores, he tratado de comentar básicamente sobre el periodo sintáctico, el cual es la materia prima de la redacción. Un comentario sobre los aspectos culturales tiene por fuerza que ser mucho más amplio y requiere más tiempo que el tiempo del que dispongo. La cultura permea todos los quehaceres de la vida, y sobre todo el lenguage. El comentario sobre el aspecto cultural tiene que ser enfocado más que nada a partir del componente léxico-semántico de la lengua, aunque también sobre otros contenidos y formalidades superpuestas a la materia prima de una lengua, como lo son ciertos protocolos, ceremoniales, formas particulares de organización lógico-semántica que se dan en un texto a partir de contextos sociales y culturales que informan la estructura y armazón del texto en cuestión.

Last changed: April 30, 2002